Mis dedos sobre el teclado, trato
de encontrar una letra, una palabra que empiece con dicha letra, pienso en “malvavisco”, tus labios rosando el color rosa de un
malvavisco, pienso en tus dientes blancos, en tu mandíbula abierta a metros de distancia,
lejos de la mía, te imagino en Rusia, caminando por las calles de Moscú,
admirando las “casas-cebolla” como solías llamarlas. Abres la boca, tu lengua
palpita mientras se acerca al color rojo de la plaza, me devoras, pronuncias mi
nombre lamentándote, quieres morir, Moscú se enciende, está nevando, es de noche,
la Plaza Roja te devora, quedó sangre, quedaron malvaviscos, prepararé un café.
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lunes, 7 de abril de 2014
sábado, 6 de abril de 2013
Oniromancia.
¿Qué son los sueños? Los sueños constituyen un
mundo creado por el subconsciente del artista, es lienzo, tinta, papel, la
antítesis de nuestros ideales, tonalidades de una inmensa gama cromática para
el que pinta, una ola que se lanza sobre el cielo formando nubes y simetrías hídricas
sobre el firmamento, son los pensamientos más inadvertidos que recorren las
líneas de la palma de la mano con la que se escribe, historias que se
entretejen a los labios, que se llevan en la punta de la lengua cómo los
acentos, de Morfeo y su planta de adormidera, de la virgulilla que flota sobre
la letra eñe, con escenas de películas que vemos en el cine mudo de los años
treinta; hablamos de los enigmas de la mente de Buñuel, de Dalí, de Linares, de
Ruy Sánchez, y entre otros más que han plasmado colores (o pigmentos en blanco
y negro) a este plano.
Los sueños nos sirven para adivinar el presente,
son un repaso lúdico de la propia psique. Se nos manifiestan cómo
fantasmas de adolescencias enamoradizas, lo hacen por noches en la que los grillos
cortejan a su compañeras, en horas en que las nubes ocultan complacientes a elefantes
mostrando apenas el marfil de sus colmillos, noches en las que mujeres buscan por sus
hijos entre alaridos gritos y lamentos, lo hacen cuando las bolas de fuego atraviesan
los cerros y cuando los charros esperan por nosotros en la plaza de Guerrero.
Somos seres míticos que sueñan, un sueño de otro sueño.
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