sábado, 6 de abril de 2013

La pipa de María.


Olvídese de lo angustiosa que es la noche en trágicos versos de luna llena, fume marihuana. Sí, así como lo lee MA-RI-HUA-NA, lo más recomendable es que  cambie de adicción lo más pronto posible: Se ha demostrado que el consumo del cigarro a largo plazo es  perjudicial para sus bellos y delicados pulmones, mire usted: El tabaco, la nicotina y el alquitrán, olvídelos, este tipo de substancias son las que arruinan sus lunas menguadas de erotismo,  la destreza de sus finas y largas manos, la borrosa visión de sus recuerdos, sí, usted sabe de que le estoy hablando, solo lo llevan a la decadencia de lo que posiblemente es una civilización bélica en potencia… ¿pero qué dice? ¿Qué la marihuana es igual de dañina que el cigarro? Usted está muy equivocado señor. Verá, en tiempos de nuestros antepasados,  esta plantita se usaba únicamente con fines curativos, medicinales,  qué sí las nauseas, qué si el vomito, qué si tenía dolor de no sé qué, ahí iba usted a la farmacia o la botica más cercana y le daban su receta de marijuana para que se aliviara. ¿Qué, que usted no está enfermo? ¿Y la nostalgia qué es? Es la enfermedad que le da a los poetas, a los perros sin dueño, a los pintores, al que toca el piano, a los vagabundos,  a todos nos da una vez, es como la gripe pero peor. Yo sé de que hablo, por eso le traigo a la venta esta innovadora pipa para sentir el verde, para entretejer bien  los hilos de las nubes grises a sus labios, sentir en el gusto lo picosito de su esencia,  yo ya la he usado sino no se la estaría aquí vendiendo, verá se dice que desde los antiguos romanos ya se usaban las pipas de vidrio y de piedra tallada a mano en tiempos de las antiguas civilizaciones mesoamericanas, creerá usted que le estoy inventando todo, que estas son puras mentiras, que yo soy un payaso o no sé que estará pensando, pero también se dice que hay que basarnos en las culturas antiguas para lograr tener el mismo éxito que ellos, por eso le digo que esta pipa es la mejor en cuanto a su estructura, inigualable, indiscutible, usted debería comprarla señor, ándele, ya verá lo bien que se la pasará en su silloncito de madera, mirándose al espejo con sus ojitos taciturnos, usted verá a avestruces corriendo y jalando carretillas, a osos cazando peces en el cielo, sino es que burbujas y elefantes rosas, será como en un sueño, todo lo verá a colores, en diferentes tonos de verde, desde el pistache hasta el que se usa en  los uniformes de los militares o sí lo prefiere a blanco y negro como en las películas del cine mudo de los años treinta, por cierto… ¿Cuenta con encendedor?




Oniromancia.



¿Qué son los sueños? Los sueños constituyen un mundo creado por el subconsciente del artista, es lienzo, tinta, papel, la antítesis de nuestros ideales, tonalidades de una inmensa gama cromática para el que pinta, una ola que se lanza sobre el cielo formando nubes y simetrías hídricas sobre el firmamento, son los pensamientos más inadvertidos que recorren las líneas de la palma de la mano con la que se escribe, historias que se entretejen a los labios, que se llevan en la punta de la lengua cómo los acentos, de Morfeo y su planta de adormidera, de la virgulilla que flota sobre la letra eñe, con escenas de películas que vemos en el cine mudo de los años treinta; hablamos de los enigmas de la mente de Buñuel, de Dalí, de Linares, de Ruy Sánchez, y entre otros más que han plasmado colores (o pigmentos en blanco y negro) a este plano. 
Los sueños nos sirven para adivinar el presente, son un repaso lúdico de la propia  psique. Se nos manifiestan cómo fantasmas de adolescencias enamoradizas, lo hacen por noches en la que los grillos cortejan a su compañeras, en horas en que las nubes ocultan complacientes a elefantes mostrando apenas el marfil de sus colmillos, noches en las que mujeres buscan por sus hijos entre alaridos gritos y lamentos, lo hacen cuando las bolas de fuego atraviesan los cerros y cuando los charros esperan por nosotros en la plaza de Guerrero. Somos seres míticos que sueñan, un sueño de otro sueño. 


Tocata y Fuga.

Entre sus piernas se ahogó Sebastian Bach.